sábado, 26 de enero de 2013

Darío Gómez Serrato nació en Santísima Trinidad, Asunción, Paraguay, en la así llamada edad del siglo el 18 de enero de 1900; hijo de Florencio Gómez y Doña Ángela Serrato, su padre nació en el año 1850 aproximadamente en Corrientes, Argentina de profesión agricultor, falleció en 1909; su madre nació el 13 de febrero de 1855 en Asunción, de profesión maestra y modista, falleció el 16 de setiembre de 1912. La casa paterna en la cual vivió su niñez estaba ubicada entre Loma Pytâ y Santísima Trinidad, en el Parque de Guerra, lugar que hoy ocupa la Caballería, ex Primer Cuerpo del Ejército. La vida le trajo su primer escalón por pasar, la muerte de sus padres, esto hizo que quedando huérfano, se dedicara a todos los quehaceres que se le presentaban para ir creciendo. Trabajo como “tropero”; a la vez hizo de “bichero” en el muy conocido Jardín Botánico, en donde se encargaba de alimentar a los animales, monos, tigres, aves, etc.

Pero también tenia que estudiar, así luego de terminar la primaria ingresó al Colegio Comercial “Jorge López Moreira” de Asunción, que en aquel entonces tenia como director al profesor Campos, llego a terminar el tercer curso obligado a dejar por varios motivos, el principal su estado de salud, en esos tiempos se recuerda que una epidemia de gripe (1915-1918) por un lado mato a mucha gente y otras tantas quedaron con  problemas; juntamente con su hermano mayor cayeron en cama por mucho tiempo, por ello tuvo que abandonar sus estudios. Así luego y sin tener edad suficiente se presenta en la Guardia de la Cárcel para realizar su conscripción, donde permanece hasta 1917. Si bien desde niño se inclinó a lo artístico fue en el año 1918 que da su gran primer paso y es en la Banda de Músicos de la Policía, donde llega a asimilar altos estudios de música; comenzó a ejecutar el pistón y otros instrumentos, el arpa, la guitarra, el violín, etc. Todo esto gracias a la formación recibida de los directores de la Banda de Músicos de la Policía los maestros Salvatore Dentice y Nicolino Pellegrini (ambos de nacionalidad italiana) en este lugar permanecerá hasta el año 1928.

Contando ya con 20 años de edad comienza sus primeros balbuceos liricos, con esmero dedicose al cultivo de la lengua Guaraní y también a la lengua castellana, siendo su primer poema en castellano “Huerfanita” y su primer verso estaba dedicado a Anselma Heyn. En este clima tiene sus primeros contactos y entabla amistad con Emiliano R. Fernández, Félix Fernández, Manuel Ortiz Guerrero, José Asunción Flores, Manuel D. Cardozo, Narciso R. Colman, José V. Rognoni, y otros grandes valores que ya se perfilaban en el campo nativista. En 1922 comienzan a aparecer sus escritos, los cuales a su vez con propia firma y otras bajo seudónimos, como por ejemplo: Arribeño, Calandria, Pombero Manso, Jacare Kachí, Eligio San Nicolás, Isidro Labrador, Juan Pío González, José Asunción Churena, Paraguí, Maestro pluma de oro y Chingolito. Es también en este año que compone uno de sus mejores y más populares versos “Jasy Morotî” con la música de Herminio Giménez.

Despacio pero seguro este gran poeta comenzaba a recorrer el camino que lo llevaría a una frondosa exposición de todo su talento en las letras. Recuerdo de ello es el logro de haber obtenido contando con 26 años (1926); en la celebración de Centenario del Natalicio del Mariscal Francisco Solano López, obtuvo el primer premio con su poesía “Yvoty Reka”, que fue publicado en el Cancionero Paraguayo. En estos años es en donde selecciona sus mejores versos en Guaraní, que luego serían publicados en la Imprenta “Zurukua” del gran Manuel Ortiz Guerrero, bajo el titulo de “Jasy Jatere”.
Esta misma obra más adelante sería reeditada, corregida y aumentada por él mismo en el año 1959, la segunda edición estuvo bajo la coordinación del Sr. Pedro Encina Ramos y la de Rubén Darío Céspedes.

Cuando transcurren los años 1927-1928, es participe de un hecho histórico. Entre las muchas amistades que compartían el sentir poético se encontraban José Asunción Flores y Manuel Ortiz Guerrero. Darío Gómez Serrato, comenta a Manuel O. Guerrero que un joven amigo tenia dotes muy especiales tanto para las letras como para el canto, es más le comenta su estilo es distinto a todos, como queriéndole dar una forma nueva a lo tradicional, al escuchar el comentario Manuel O. Guerrero le dice sus intenciones de conocerlo, es así que se puso un acuerdo para dicha presentación y fue de la mejor manera. Así, se conocieron Manuel Ortiz Guerrero y José Asunción Flores, como imaginar que después de no mucho nacería de ellos dos la “Guaranía”; como siempre lo sostuvo Darío Gómez Serrato la Guarania la crearon José A. Flores y Manuel O, Guerrero. Flores selló así la amistad que lo unió a Darío Gómez Serrato a través de esta acuarela popular: ¡Punta Karapame Serrato ndive! Con un hermoso fondo musical que describe una fiesta popular en el Barrio de la Chacarita. Es aquí en este año 1928 en que el entonces Mayor Rafael Franco lo lleva a Bahía Negra, e ingresa así en el ejercito como director de la Banda de Músicos del R.I.5 General Díaz, fue allí donde se formo como Músico ya que dirigía una Banda de Música, al mismo tiempo recibió instrucciones sobre primeros auxilios, junto con un grupo de jóvenes. La tarea de esta Banda de Músicos era la de dar alegría a los soldados, y a la vez el de recibir o despedir a los visitantes de este lugar. Un hecho que marco aun mas su nacionalismo fue el de los años 1932-1935, cuando estalla la guerra, en la que se alisto como combatiente, le toco la misión de alternar los instrumentos musicales con los de defensa, en el mismo Regimiento de Infantería, así actuó de camillero, enfermero y entró al frente de batalla, en los momentos de tregua que daba la guerra se dedicaba a componer canciones, vals, polcas, versos con relación a la guerra, todos para levantar el animo de los soldados.

Al término de la guerra estuvo en la reorganización de la Escuela Militar de Campo Grande, como segundo comandante de Remberto Giménez, con quien aprendió con más solidez los fundamentos teóricos de la música. Así estuvo alternando en el territorio del Chaco y con el grado de Capitán, Jefe de Plaza, Encargado de las Colonias Guaraníes, y a la vez de Director de la Banda de Músicos.

Otras de las etapas que marcaron su vida es la que ocurre el 17 de junio de 1945 estando en territorio Chaqueño más precisamente en Mariscal Estigarribia, contrae matrimonio con Petrona Belotto Cristaldo (de la unión de este matrimonio nacieron 11 hijos, ellos son: Darío Antonio, Natividad Libertad, Hortensia, Juana de Dios, Florencio Juan. Ángel Solano, Ásela Josefina, Prisco Buenaventura, Aurora, + Felipe Ramón Augusto y Cándido). El espíritu de Darío Gómez Serrato fue siempre el de un hombre sincero, humilde, de gran responsabilidad y fortaleza en sus derechos, reflejo de ellos son sus pensamientos que los escribió y quedaron como símbolo de su lucha por el amor a sus ideales. Hallándose en Camacho (Chaco) como Director de la Banda de Músicos, estalló “La Contienda del ‘47, la Revolución Civil”, a la que él se plegó la fuerza revolucionaria, de allí fue luego a parar en la Prisión Militar de Peña Hermosa donde permaneció 3 años y 9 meses desde agosto de 1947, hasta abril de 1951. Estadía que no fue dura lo recuerda él mismo ya que tenía múltiples actividades que lo mantenían en movimiento.

Escribía y leía mucho, tenia muchas visitas, también recibía presentes, aquí mejoro sus dotes de naturalista otra de las características desconocidas admirables del poeta. Creo una escuela “Mandi’i”, después de tener una experiencia muy fuerte cuando vio la situación en la que vivían los isleños, jóvenes y niños abandonados completamente a la ignorancia. Logro que las autoridades, aceptaran la creación de la escuelita y con la ayuda de algunos presos pudientes, que aportaron con los materiales más necesarios como pizarra, tizas, cuadernos, lápices, libros, etc., y sin tener el titulo de maestro, comenzó a enseñar tres materias las más esenciales lectura, escritura, aritmética, teniendo como alumnos a 17 jóvenes entre varones y mujeres, logro que así los isleños tuvieran más apertura y comunicación. Otra de las actividades que ocupaba su tiempo era el cultivo su gran pasión, la pesca diaria; recordaba que cada tarde tenia un acompañante, siempre el mismo que llegaba hasta él y le decía: “Capitán jaha ja pesca” a la que él accedía gustoso.

Después de su estadía en Peña Hermosa vuelve a Santísima Trinidad en el lugar donde pasaría el resto de su vida, casi 34 años, en su vivienda (actualmente ubicada en la Avenida Primer Presidente 2562) su espíritu estaba florecido, tenia más ganas de luchar por sus ideales, se dedico a la actividad artística, a la educación y al cultivo, profundizó aun más la dulce lengua Guaraní, dio a conocer sus descubrimientos y conocimientos de la misma, pasando a formar parte del grupo de personas que apoyaron la grafía tradicional Guaraní.

Como escritor, se recuerda su actividad en diversos periódicos, revistas, semanarios, en donde expuso todos sus sueños y sentimientos nacionalistas; en los años 1929-1930, estuvo como cronista en “El Diario” propiedad del  Sr. Eliseo da Rosa, dirigido por Justo Pastor Benítez; durante los años 1936-1937 en los diarios “El Día” y “La Hora” como redactor en la sección Guaraní; en el diario “La Tribuna”. Además escribió en varias revistas, tales como el Cancionero Paraguayo, Ocara Poty Cue Mi, Ñande retâ, Ysyry, Yvy Pyte, La Voz del Mutilado, fue director de la revista Ñande Purahéi en 1956 (revista folklórica), el Orden, etc. Muchísimas de sus obras, fueron conocidas gracias a la persona del Sr. Don Félix J. Trujillo desde las páginas de Ocara Poty Cue Mí

Enseño también en varias instituciones, entre las cuales podemos destacar, el Seminario Metropolitano como profesor y asesor literario de la Academia de Guaraní durante los años 1951-1956; además unos cuantos años en la misma época en el Colegio Cristo Rey. En su afán de lucha por el idioma Guaraní, por su integridad encontramos que llego a ser socio fundador de A.P.A. (Autores Paraguayos Asociados) y más tarde ocupo la Vice-Presidencia. Junto a uno soñadores amantes de la Patria, nativistas y reivindicadores del pasado Guaraní, fundan la A.D.E.G. (Asociación de Escritores Guaraníes) de la que llego a ocupar la Secretaria de Cultura y Consejo de la misma. Durante su vida recibió numerosas condecoraciones y reconocimientos como poeta es el poeta más laureado en eventos nacionales. Es el primer poeta paraguayo laureado dos veces en el Centenario del Natalicio del Mariscal Francisco Solano López en el año 1926 en los juegos florales organizados por el Cancionero Paraguayo, esta lista continua con el logro del primer premio en el concurso de “Poesías” organizado por el Ateneo Paraguayo, en el año 1942; en los juegos florales Marianos primer premio, concurso de música, con la cantidad de 5.000 guaraníes, con el tema “Virgen Sacrosanta”, en el año 1954; el 10 de setiembre de 1951, segundo premio y mención honorífica de la Entidad Amigos del Arte por literatura en prosa.

El 31 de agosto de 1952 diploma del Centro de Estudios Antropológicos del Paraguay, por literatura folklórica. En el año 1953 obtuvo el primer premio en el Ateneo Paraguayo; el 30 de noviembre de 1953 diploma de honor del Ministerio de Educación y Culto en reconocimiento a su labor cumplida a favor de la cultura musical paraguaya. En 1960 durante un congreso de guaraní, con la fijación de la grafía recibió la medalla del Ministerio de Defensa Nacional, como nativista y cultor del idioma racial; el 29 de septiembre de 1962 recibió la mención en reconocimiento por su labor en la Asociación de Mutilados de la Guerra del Chaco. Declinar de su vida, en el correr del tiempo, su salud se fue deteriorando, era el mismo hombre de siempre, agudo y discutidor, fuerte en sus sentencias y amante de la verdad. Pero el cansancio de a poco se apoderó de su figura, muchos fueron los motivos, pero se recuerda que entre tantos una caída de un ómnibus que lo dejo en cama durante un tiempo bastante prolongado, cosa que no le agradaba mucho, luego sus hospitalizaciones, las intervenciones, en mayo de 1962, muy recordado por él mismo en el Sanatorio San Roque; después más adelante en el Hospital Militar. Estos hechos asi fueron haciendo de su persona un poco más débil pero siempre sereno y dialogante. Darío Gómez Serrato nunca fue amigo de las quejas y mucho menos lo fue en el declinar de su vida y a pesar de su avanzada edad con sus achaques y dolencias siguió escribiendo, por que su corazón de bohemio, de poeta, de soñador, de enamorado de la naturaleza, amigo de las aves y de la luna. Ese corazón latía y así lo dictaba. Nunca dejó de escribir, lo hizo desde los años de su mocedad hasta los útimos días.

En el año 1972 aparece un libro de su autoría “Visión de la Patria”, bajo publicación de la Dirección General de Turismo, cuyo contenido fueron 42 títulos de artículos periodísticos que tenían como argumento temas variados de nuestro folklore, con un estilo prolijo, preciso y profundo.

El atardecer de sus días lo recibió en su modesta vivienda, en la compañía de su esposa, la compañera fiel, la madre de ternura sin igual y la de sus nietos que llenaron de alegría el jardín de su vida. Ya en el año 1983, es víctima de una arteroclerosis, que lo deja postrado, llegaría luego una derivación de la misma, una trombosis que terminaría con su vida.

Un día y pronunciando en sus labios el nombre de su madre, partió a los 85 años de edad, un viernes 13 de diciembre de 1985, a las 19 horas; sus restos fueron velados en su casa de Santísima Trinidad y luego fue llevado al Cementerio de la Recoleta, su morada final. Con su muerte quedó cerrado un capítulo de la historia de nuestro arte popular, pero su voz quedaría para con la luz de la luna sonar en la eternidad.